El ‘dulce’ estilo de Antonio Reyes, un cantaor de los grandes

El ‘dulce’ estilo de Antonio Reyes, un cantaor de los grandes

El cantaor Antonio Reyes Montoya, está en racha y hay quien dice que tiene suerte pero la suerte no se consigue así, sola; no es suerte lo de Antonio sino un trabajo conciencudo e intenso que lleva haciendo sin parar desde que era muy muy chico. Una carrera que empezó poniendo cintas, discos y escuchando cantar sin parar y presentándose a un concurso detrás de otro. Reyes nació en Chicana, ya de por sí localidad muy flamenca y es descendiente de Roque Montoya ‘Jarrito’ así como familia de ‘Pansequito’, pero eso no le pesa, sino que para él es un orgullo y lleva a gala haberse trabajado mucho su carrera, en la que también influyó mucho Manuel Morao, que lo descubrió y lo puso a cantar con tan sólo 7 años.

Ahora tiene unos cuantos más y sigue trabajando cada día por mejorar esa voz dulce suya que cautiva y encanta a los que le escuchan.

Lo mejor de Antonio Reyes es precisamente escucharle cantar, porque todo cambia cuando empieza con sus sones, tiene una preciosa voz que recuerda un poco a Caracol, uno de los cantaores que más le gustan, pero él hace suyos los palos y los transforma en su propio estilo, llevándolos a su terreno y convirtiendo cualquier cante en una maravilla. Por eso está ahora de moda y acaba de recibir, entre otros premios, el Giraldillo de la Bienal de Sevilla 2014 por ” incorporar su personalidad al legado de los grandes maestros” en el espectáculo que presentó con el otro joven de moda, el jerezano Jesús Méndez, ‘Cantaores’. El chiclanero es muy tímido, se pone más nervioso

hablando que cantando, aunque cantando también se pone tela, pero hasta que rompe el silencio y comienza; luego cuando está a gusto se le nota y se deja llevar. Siempre prepara mucho sus actuaciones pero aún así, luego cambia y hace lo que le sale, como saben hacer los grandes.

Su carrera es larga, no de mucha edad pero sí de recorrido, pero aún le queda cuerda para rato porque está empezando a despegar a lo grande y ahora no para de recorrer escenarios, aunque confiesa que ojalá sean muchos más.

Mucho hace también la compañía de la guitarra y el tándem que forma con Antonio Higuero es fantástico, se compenetran con ese punto que sólo se consigue con muchas horas de ensayo, cantes y amistad. Higuero es un gran tocar y sabe que toca para el cante y se espera, se mece, mima la guitarra y da el protagonismo al cantaor, la mezcla resulta de lo mejor.

Del cantaor chicharrero son ya épicas y únicas sus seguiriyas y borda la soleá, (pero también aunque desde esta página somos onubenses y muy críticos con los que se atreven con los fandangos, hay que reconocer que los defiende bastante bien). Por supuesto, muy bien con las alegrías y se agradecen sus tangos-tientos. Sentimiento en todo lo que canta es lo que se le nota y es un privilegio oirlo cantar, sin voz ronca, sin estridencias, sin nada de lo que parece que se lleva tanto ahora y, sin embargo tan dulce, tan bueno y tan rotundo. Más que recomendable, por eso triunfa y seguro que seguirá triunfando.

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